Condiciones de uso
En vigor desde el 23 de septiembre de 2026. Actualizadas el 24 de septiembre de 2026 para añadir compartir una copia, que llega con la próxima versión de Esfinge.
Esto es lo que te ofrecemos, lo que te pedimos y —sobre todo— lo que no podemos hacer por ti. Lo tercero es lo más importante de esta página, así que va lo primero: si pierdes tu contraseña maestra y tu clave de recuperación, nadie puede devolverte lo que hay dentro de tu bóveda. Tampoco nosotros.
1 · Quién te da este servicio
Esfinge la hace Webcafeína S.L.U., con NIF B10463990, domicilio en Calle Santa Cristina S/N, Edificio Embarcadero, Local A2, 10195 Cáceres, e inscrita en el Registro Mercantil de Cáceres, Tomo 957, Libro 784, Folio 49, Hoja CC-13926, Inscripción 1.ª. En esta página la llamamos Webcafeína. Puedes escribirnos en info@webcafeina.com o llamar al 677 601 130.
2 · Qué es Esfinge
Esfinge es un programa para tu ordenador que cifra textos y ficheros y guarda tus contraseñas en una bóveda cifrada, más una extensión del navegador que las rellena por ti. Funciona en macOS, Windows y Linux, y la extensión en Chrome, Edge, Brave, Vivaldi, Opera y Firefox. Todo eso funciona sin cuenta y sin conexión, y sin que nosotros recibamos nada.
La cuenta es lo único que nos afecta a los dos. Sirve para que tu bóveda esté en todos tus equipos —y para mandarle una copia de una contraseña a otra persona—, y consiste en que guardamos una copia cifrada de ella en nuestro servidor. Necesita conexión a internet; sin ella, Esfinge sigue funcionando con la copia que ya tienes en cada equipo. Estas condiciones hablan sobre todo de la cuenta.
3 · La cuenta
- Es gratuita y de duración indefinida. Si algún día pasara a ser de pago, te avisaríamos con al menos treinta días y podrías borrarla antes sin coste.
- Hace falta una dirección de correo, que usamos para identificarte y para mandarte los códigos de seguridad y los avisos de tu cuenta.
- Tienes que tener al menos catorce años.
- La cuenta es tuya y personal. Eres responsable de lo que se haga con ella mientras esté abierta en tus equipos, salvo de lo que no te sea imputable: si crees que alguien ha entrado, avísanos y olvida ese equipo desde Ajustes.
Cómo se crea, y dónde quedan estas condiciones
Se crea desde la propia Esfinge, en cuatro pasos: escribes tu correo, te llega un código de seis cifras, eliges tu contraseña maestra y se te enseña una sola vez tu clave de recuperación para que la guardes. Puedes volver atrás y corregir cualquier dato antes del último paso, y no hay nada que pagar en ninguno.
El contrato se celebra en español y no lo archivamos: estas condiciones, con su fecha, están siempre en esta dirección, y las versiones anteriores también.
Límites de uso
Para que el servicio aguante hay topes, y estos son los que puedes notar: la bóveda puede ocupar hasta 8 MB, se puede subir hasta sesenta veces por hora, y se pueden pedir hasta cinco códigos por hora y veinte al día. Si los alcanzas, Esfinge te lo dice y basta con esperar.
Y para compartir: hasta cincuenta copias al día, un buzón de cincuenta sobres esperando y, a quien todavía no tiene cuenta, cinco invitaciones al día.
Compartir una copia
Al mandarle una copia a alguien, va cifrada hacia esa persona y solo ella puede abrirla. Tres cosas que conviene tener claras:
- Es una copia y deja de ser tuya. Al llegar es suya, y si luego cambias esa contraseña aquí, la suya se queda como estaba. No hay forma de retirarla.
- No te decimos si ha llegado, ni siquiera si esa dirección tiene cuenta: contestamos lo mismo en los dos casos, a propósito, para no ir diciendo por ahí quién usa Esfinge.
- Si no tiene cuenta, le mandamos una invitación en tu nombre, con tu dirección de correo dentro, y la copia sale sola cuando la cree. Para eso, Esfinge tiene que abrirse en alguno de tus equipos antes de treinta días; pasados, se deja de intentar y hay que volver a mandarla.
4 · Lo que tienes que saber antes de crear una cuenta
Esta es la parte que no se parece a la de otros servicios, y por eso te la decimos entera:
- No conocemos tu contraseña maestra ni podemos conocerla. Tu bóveda se cifra en tu ordenador antes de salir, con una clave que se calcula a partir de ella. Lo que llega a nuestro servidor no lo podemos abrir.
- Por eso no hay «he olvidado mi contraseña». Lo que hay es una clave de recuperación, que se te enseña una sola vez al crear la bóveda. Guárdala fuera del ordenador, en papel o donde no dependa de esa misma contraseña.
- No guardamos tu clave de recuperación, pero sí el sobre cifrado que solo ella abre, porque es lo que permite recuperar la cuenta desde un equipo nuevo. Ese sobre se lo entregamos a quien demuestre que tiene acceso a tu correo. Por eso tu buzón importa tanto como tus claves: protégelo igual.
- Si pierdes la contraseña maestra y la clave de recuperación, el contenido se ha perdido. No es una política nuestra que podamos saltarnos en un caso justificado: es que no tenemos con qué abrirlo. Si una autoridad nos lo exigiera, solo podríamos entregar lo que tenemos —tu correo, la copia cifrada y los datos de tu cuenta—; lo que hay dentro, no, porque no lo tenemos.
- Con cuenta, Esfinge te exige una contraseña maestra fuerte, y no es por molestar: quien se hiciera con la copia cifrada solo puede intentar adivinarla.
5 · Qué hacemos y qué no
Lo que hacemos:
- Guardar tu bóveda cifrada y sincronizarla entre tus equipos.
- Guardar diez versiones anteriores y la última de cada uno de los treinta días anteriores, para que un error al juntar los cambios de dos equipos se pueda deshacer.
- Mandarte un código cuando entras desde un equipo nuevo, y avisarte por correo cuando pasa algo importante en tu cuenta.
Lo que no hacemos, y conviene que no lo esperes:
- No podemos leer, recuperar ni restaurar el contenido de tu bóveda.
- No garantizamos que el servicio esté siempre disponible. Es un servicio gratuito que puede pararse por mantenimiento o por un fallo. Mientras tanto, Esfinge sigue funcionando en tu ordenador con la copia que ya tienes: la cuenta sincroniza, no es lo que te da acceso a tus contraseñas.
- No sustituye a una copia de seguridad. Las versiones que guardamos sirven para deshacer un mal cruce entre dos equipos, no para recuperar algo de hace tres meses. Si borras una entrada, se borra en todos tus equipos —con treinta días de papelera por medio—.
6 · Lo que te pedimos
- No usar el servicio para nada que la ley prohíba.
- No intentar saltarte los límites del punto 3, ni sobrecargar el servidor, ni acceder a cuentas que no sean la tuya.
- No dar de alta cuentas de forma automática ni suplantar a nadie.
- No usar las invitaciones para mandar correo a quien no lo espera. Sirven para hacer llegar una contraseña a alguien que la necesita, no para anunciar nada ni para escribir a direcciones que no conoces. Quien lo haga se queda sin cuenta.
- Avisarnos si crees que alguien ha entrado en tu cuenta.
7 · Desistimiento
Puedes desistir en los catorce días naturales siguientes a crear la cuenta, sin dar ninguna razón: basta con borrarla desde Ajustes o escribirnos a info@webcafeina.com. Como el servicio es gratuito, no hay nada que devolver. Y pasado ese plazo puedes borrarla igual, cuando quieras.
8 · Cambios en el servicio
Podemos cambiar Esfinge y la cuenta por razones técnicas, de seguridad o legales, sin quitar lo esencial: guardar y sincronizar tu bóveda cifrada. Si dejamos de ofrecer la cuenta, te avisaremos por correo con al menos treinta días para que te lleves tus datos, y lo que tengas en tus equipos se queda en ellos y sigue funcionando sin cuenta.
9 · Darse de baja, y cuándo cerramos una cuenta
Puedes borrar tu cuenta desde los Ajustes de Esfinge cuando quieras. Te pedirá tu contraseña maestra y un código que te mandamos al correo, para que nadie pueda hacerlo por ti. Se borra del servidor todo lo que tenemos de ella; lo que haya en tus equipos se queda ahí y puedes seguir usando Esfinge sin cuenta.
Podemos cerrar una cuenta que incumpla el punto 6. Te avisaremos por correo con al menos treinta días, y en ese plazo podrás llevarte tus datos desde Ajustes. Solo suspenderemos el acceso sin aviso previo cuando haga falta para proteger el servicio o a otras personas, o cuando una autoridad nos lo exija; en ese caso te lo diremos en cuanto podamos y podrás pedirnos tus datos por correo.
10 · Garantías y responsabilidad
Ponemos cuidado en que Esfinge y la cuenta funcionen, y el código está publicado para que cualquiera pueda comprobar qué hacen. Aun así, es un servicio gratuito y puede tener fallos; si encuentras uno, escríbenos.
Respondemos de los daños que te causemos por dolo o negligencia, y de todo aquello que la ley no nos permite excluir. No respondemos de lo que no depende de nosotros: de que pierdas tu contraseña maestra o tu clave de recuperación, de lo que pase en tu equipo, en tu red o en tu buzón de correo, ni del contenido de tu bóveda, que no podemos leer. Nada de esto limita los derechos que la ley te reconoce como consumidor.
11 · De quién es cada cosa
Lo que guardas en tu bóveda es tuyo, y no adquirimos ningún derecho sobre ello. Esfinge, su nombre y su código son de Webcafeína: te damos una licencia personal, gratuita y no exclusiva para instalar y usar Esfinge en tus equipos. El código fuente está publicado aparte, bajo la licencia del repositorio, que dice qué se puede hacer con él.
12 · Tus datos
Qué datos tratamos, para qué y durante cuánto tiempo está en la política de privacidad, que se aplica junto con estas condiciones.
13 · Cambios en estas condiciones
Si cambiamos estas condiciones te avisaremos por correo al menos treinta días antes, diciéndote qué cambia. Si no estás de acuerdo, puedes borrar tu cuenta en ese plazo sin coste; si sigues usándola después, se aplican las nuevas. Las versiones anteriores quedan disponibles en esta dirección.
14 · Quejas y reclamaciones
Escríbenos a info@webcafeina.com y te contestaremos en el plazo máximo de un mes. Si no quedas conforme, puedes acudir a la oficina de consumo de tu comunidad autónoma.
15 · Ley aplicable
Se aplica la ley española, sin perjuicio de las normas imperativas de protección del consumidor del país de la Unión Europea en el que residas. Si eres consumidor, puedes reclamar ante los juzgados de tu domicilio; en cualquier otro caso, las partes se someten a los juzgados de Cáceres.